Pero es porque hace falta. Este además sigue el hilo de la película "La ola", que ha visto casi todo el mundo, y si no, doble recomendación para hacerlo, porque salen haciendo (no muy bien, a mi juicio) waterpolo de vez en cuando y el experimento que hacen sobre la autocracia es interesantísimo, con un resultado de piel de gallina.
Este documental hace una reflexión buena sobre el ser humano como animal social y las necesidades que este carácter le genera, teniendo como repercusiones una aparente vulnerabilidad que se traduce en el miedo que más a la orden del día está, el miedo a estar solo, y esa tendencia a perderse como individuo por formar parte de un grupo, con tal de no sufrir dicho miedo.
"Aprendíamos mucho sobre la fuerza de un grupo sobre la gente, lo importante que es la pertenencia, lo importante que es el grupo, y hasta qué punto muchas personas, el 60%, son capaces de abandonarse a sí mismas con tal de que un grupo las acepte." Amelia Valcárcel
Un documental obligado de ver sobre por qué mentimos y sus consecuencias. Fantástico.
En mi opinión, es la explicación de la gran mayoría de los problemas del ser humano como animal social, al menos del mundo occidental y su sociedad actual, que es lo que conozco. Que el honor tenga ahora una connotación arcaica o incluso ridícula a veces, no quiere decir que lo sea. Esa ausencia de honor o moral de hoy en día es lo que construye esta sociedad falta de confianza y plagada de prejuicios, inseguridad, descontento y, en sus peores manifestaciones, incluso asco y odio puro. Ese "copio en el examen", ese "me cuelo en el metro", ese "miento un poquito en la declaración de la renta o en el currículum", ese "me callo que la cajera me ha devuelto de más", ese "aparco en plaza reservada a personas con diversidad funcional o en un sitio donde caben claramente dos coches pero lo dejo de tal forma que entre yo y sólo yo", todo porque "si total, es una mentirijilla de nada, es una sola vez...".
La mentira es mentira, la estafa es estafa, y el fraude eres tú, soy yo. No olvidemos que engañándonos a nosotros mismos no sólo nos hacemos un flaco favor, sino que además la repercusión dañina para el resto de la gente tiene lugar desde que decidimos distorsionar la realidad a nuestro placer. Respeto, consciencia y sobre todo, valor, mucho valor.
"Si vivimos sin robar, sin hacer trampas ni mentir, habremos triunfado en la vida."
Si yo fuese Dios y tuviese el secreto, haría un ser exacto a ti; lo probaría (a la manera de los panaderos cuando prueban el pan, es decir: con la boca), y si ese sabor fuese igual al tuyo, o sea tu mismo olor, y tu manera de sonreír, y de guardar silencio, y de estrechar mi mano estrictamente, y de besarnos sin hacernos daño —de esto sí estoy seguro: pongo tanta atención cuando te beso—; entonces,
si yo fuese Dios, podría repetirte y repetirte, siempre la misma y siempre diferente, sin cansarme jamás del juego idéntico, sin desdeñar tampoco la que fuiste por la que ibas a ser dentro de nada; ya no sé si me explico, pero quiero aclarar que si yo fuese Dios, haría lo posible por ser Ángel González para quererte tal como te quiero, para aguardar con calma a que te crees tú misma cada día a que sorprendas todas las mañanas la luz recién nacida con tu propia luz, y corras la cortina impalpable que separa el sueño de la vida, resucitándome con tu palabra, Lázaro alegre, yo, mojado todavía de sombras y pereza, sorprendido y absorto en la contemplación de todo aquello que, en unión de mí mismo, recuperas y salvas, mueves, dejas abandonado cuando —luego— callas... (Escucho tu silencio. Oigo constelaciones: existes. Creo en ti. Eres. Me basta).
Yo nunca perdí la esperanza. Mi hada madrina me enseñó a balancearme suavemente en la incertidumbre. "Deja que la incomodidad te meza y te lleve donde, sin saberlo, tú quieres estar".
A mí nadie me dijo que te pueden crecer alas en la espalda.
A mí nadie me dijo que la amargura terminaba repartiendo caramelos a la salida.
A mí nadie me dijo que a ti te duele a veces tanto como a mí. O más.
A mí nadie me dijo que nacían ángeles en la Tierra.
Y nadie me dijo que sólo se ama de verdad a un buen corazón.
Nadie me lo dijo nunca, pero lo descubrí. Igual que lo descubrimos todos. El secreto mejor guardado de la vida es ella misma: su esencia.
Y es que es cierto, vida es desde que naces hasta que mueres, pero también es ese instante en el que el corazón te ha latido un poco más fuerte.
Vida también fue cuando él o ella te miró.
Cuando un ejemplo de vida te decepcionó.
Cuando el cáncer te partió el alma.
Y cuando tú solito la arreglaste.
Aún no sé qué significa exactamente, y puede que nunca lo llegue a saber, pero sí sé que me levanto orgullosa. Orgullosa de verlo así y de que me mueva el espíritu, de sentirme feliz sólo por saber que existe otra realidad. Mi realidad. Yo elijo cómo tomarme las cosas, y elijo que esto es la vida: saberlo es la vida. Ver es vida, si viendo amas. Y amar es vida.
Although you love me sometimes with me things can get ugly, but we're still a team. We are an army that breaks from within but that's why we're stronger and that's how we'll win.
¿Hasta dónde podemos llegar?
¿Hasta dónde somos capaces de llegar?
"- Hay dos o tres cosas que nunca me has pedido y lo lamento... Habría sido capaz.
- ¿Qué cosas?
- Comer hormigas, insultar a los parados que salen del INEM y amarte como loco."
Muy curioso documental sobre el machismo actual, también referido como "micromachismo", en referencia a las pequeñas cosas del día a día que llevamos años dando por hecho y creyendo "normales", cuando en realidad significan mucho más.
Lo que más me ha llamado la atención y tal vez lo que más asumido tenemos actualmente es el concepto de amor como algo que lleva aparejado sufrimiento indiscutiblemente, y el concepto de celos como demostración de ese amor sufrido. El amor es confianza y los celos son control. Y, de nuevo, clara influencia, como siempre negativa y perjudicial, de los malditos estereotipos que tenemos en esta sociedad.
Son este tipo de cosas, como sin duda lo son el machismo y la violencia de género, revestidos además de gravedad con consecuencias ni más ni menos que de muerte, las que ponen en entredicho seriamente que seamos la especie más inteligente sobre la faz de la Tierra y que sigamos en "evolución". Somos pobres de pensamiento y hace mucho tiempo que dejamos de cuestionarnos el porqué de las cosas, y por eso deberíamos avergonzarnos de nosotros mismos, puesto que en su día nos preguntábamos cosas como qué son las estrellas y por qué llueve, pero una vez descubierto todo eso parece que se nos han acabado las preguntas y hemos cometido la tremenda estupidez de conformarnos, de quedarnos parados. ¿Evolución? ¡JÁ! Porque mientras nos odiamos y discutimos y nos peleamos y perdemos el tiempo y nos comparamos y no nos respetamos y, mierda, ¡nos matamos unos a otros!, nos olvidamos de que somos compañeros de viaje, de que somos únicos y diferentes y POR ESO somos IGUALES, mujeres y hombres, TODOS. No se trata de quitarle la posición al hombre o a la mujer, sino de poder optar ambos a la misma porque somos igual de capaces ambos sexos para lo que sea; es decir, en el fondo, ser mujer u hombre NO PUEDE considerarse una característica que nos condicione para tener que hacer esto o lo otro, igual que no puede serlo la religión, la procedencia, la ideología, la orientación sexual, etc. En esto no hay límites: por cada individuo hay un lugar en el mundo que sólo él es capaz de ostentar, porque es único. Las "cosas de chicos" y las "cosas de chicas" NO EXISTEN: son ideas preconcebidas. Y deberíamos escupir sobre todas ellas.
¿Dónde acaba la influencia saludable, la influencia legítima, en una relación de intimidad y dónde empieza la violencia de género? Es difícil de precisar. Sobre todo porque hemos transmitido una idea del amor, que se crea hace 200 años, que es la idea del amor romántico. La idea del amor romántico tiene algunos elementos maravillosos que podemos conservar, como por ejemplo que el amor es importante, que en el amor te tienes que fijar en aspectos profundos de la persona. Esas ideas son compatibles con la salud y con la igualdad. Pero hay otras ideas que no lo son. Por ejemplo, quien bien te quiere te hará llorar. No, quien bien te quiere no te hace llorar, te hace sentir bien. Otra idea muy peligrosa: por amor hay que estar dispuesto a darlo todo. ¿Incluso soportar la violencia? No. Por el contrario tendríamos que transmitirles que amor y violencia son incompatibles.
María José Díaz-Aguado,
Catedrática de Psicología Social, UCM.
El feminismo es quien más confía en los hombres, porque piensa que pueden cambiar.
Y como en un caleidoscopio de estrellas, se mezclan todos los paisajes celestes en mi mente caótica. En el torbellino de colores lucha una luz que marca un camino tortuoso, pero con final. Un destino miope que se abre paso entre realidades oníricas cargadas de nebulosas.
De repente, la Muerte me hace una reverencia mientras conspira una maldición de fuego que, sorprendentemente, entiendo. Nunca imaginé que tuviera un aspecto tan poco imponente. Quizá es porque nunca la he temido. Quizá es porque soy más fuerte de lo que me otorgo.
Me duelen las alas porque el Fracaso acecha, y él sí que tiene una mirada espantosa. Cuando susurra en mis oídos, mi piel, estremecida, se resquebraja como si fuera hielo. Él sí que me da miedo.
Pero tras sus amenazas no puedo dejar de escuchar un matiz. No distingo su forma ni su apariencia, no sé cómo es. Pero me hace sentir como en aquella canción. La que cantó esa voz de ángel con la fuerza de un titán. La que rezaba: "al alba venceré".
Y no hablo de un algo que tuviera que ser eterno, amor, ni mierdas así. No.
Te hablo de una química, una compatibilidad, que puede durar segundos o años, y llevar a quienes lo tienen a cosas con nombre o sin él, da igual. Una confianza, una búsqueda, una sensación que me dice que estoy en casa.
Algo, que no está definido y de ahí que se llame "algo". Algo, que no se explica y no tiene que explicarse. Una mirada que dura un trayecto de metro o toda una vida.
Algunos se unen sin ello y se engañan; otros se empeñan en recuperarlo o fingir que está allí cuando hace mucho tiempo que se fue. Pero ese algo es algo que se nota perfectamente cuando está, y se sabe que es ese algo precisamente porque no hay forma de describirlo.
...
Mira, da igual lo que hagas, pero si lo haces, que sea por algo. Que cuando al final te pregunten, o cuando vayas a cometer la estupidez de juzgarte y torturarte por ello, la respuesta sea: "puede que no me conviniera o que no estuviera bien, pero lo hice porque algo me dijo que lo hiciera, porque había algo en mí que me llevó a hacerlo."
Era una lágrima recorriendo esa mejilla, que echaba de menos ruborizarse con sus desvergonzadas palabras. Palabras que buscaban violentamente ese rubor, como señal inequívoca de su vulnerabilidad.
Era una lágrima escondida en sus ojos desde hacía algún tiempo atrás, cuando los amaneceres ocurrían a placer, las sonrisas brillaban y el miedo sólo era el primer paso para vencer. Momentos eternos de una gloria que se obtiene porque se elige. Momentos eternos de alegría tangible que convertía en reyes a los sin sangre. Momentos eternos que se terminaron.
Era una lágrima de tristeza, de nostalgia, de dolor. Enseñaba un corazón plano, sordo y apático, que vive en un mundo sin voces y sin color porque siente un bloqueo en sus cadencias, aquéllas que fueron el ritmo de unas caderas, el avance de unos pasos firmes y el fundamento de una mirada convencida.
Era una lágrima que rezumaba esperanza a lo largo de toda su trayectoria. A pesar de la impotencia y la frustración, no olvida que conoció la determinación, que dio respuestas siempre acertadas y que tomó decisiones difíciles que trajeron caminos duros de recompensas inigualables. No olvida. No olvida.
Era una lágrima mía, tuya, suya. Era una vida en estado líquido que empezó, se terminó, y volvió a empezar. Como arena en la nieve, como muros en la nada, como huellas en el cielo. Elegir lo imperceptible fue tenerte entre mis manos, obviando todo lo que chillaba en mis oídos e invadía con luces epilépticas todo mi campo de visión.
Saldré a lo etéreo las veces que haga falta para encontrarme con la armonía de mis recuerdos de ti, de tus lecciones de vida, del nexo entre un pasado presente y un futuro pasado, y del mundo que me descubriste, que me descubrí y que hemos elevado hasta el universo de los besos que no hace falta dar y las distancias que nos matan y que no existen.
Con cada puesta de Sol en que se termina el mundo empezamos de nuevo tú y yo.
Come take a walk in the wild side, let me kiss you hard in the pouring rain...
Gracias por la risa, gracias por las lágrimas. Gracias por el miedo. Gracias por la ilusión. Gracias por el valor y el coraje. Gracias por la alegría. Gracias por el amor dado y por el recibido. Mil gracias por lo aprendido, las lecciones. Gracias por la gente que tienes tan bien acogida.
Gracias por la nieve y el frío. Gracias por el sol y el calor. Gracias por tu diversidad y gracias por tu tolerancia. Gracias por el francés y el inglés. Gracias por el dolor y por la distancia. Gracias por los descubrimientos y las aventuras. Por la locura, mi locura. Gracias por los sonidos y los olores. Gracias por los abrazos. Gracias por las decisiones. Mis decisiones.
Gracias por la libertad.
Gracias por cada instante.
Hasta siempre. Hasta pronto.
*
Merci. Merci pour tout.
Merci pour le rire, merci pour les larmes. Merci pour la peur. Merci pour le courage. Merci pour la joie. Merci pour l’amour donné ainsi que l’amour reçu. Merci beaucoup pour tout ce que j'ai appris, pour les leçons. Merci pour les personnes que tu as si bien accueillies.
Merci pour la neige et le froid. Merci pour le soleil et la chaleur. Merci pour ta diversité et pour ta tolérance. Merci pour le français et l’anglais. Merci pour la douleur et pour la distance. Merci pour les découvertes et les aventures. Pour la folie, ma folie. Merci pour les sons et les odeurs. Merci pour les câlins. Merci pour les choix. Mes choix.